Frank Goode se ha pasado
la vida trabajando como un loco en una fábrica de
material eléctrico para sacar adelante a su familia.
Ahora que se ha jubilado, se da cuenta del poco tiempo
que le ha dedicado a sus cuatro hijos. Y decide que ha
llegado la hora de retomar la relación con ellos.
La esposa de Frank, fallecida, era el punto de contacto con
sus hijos. Pero ahora se siente responsable y quiere
saber cómo les va y echarles una mano. Así que un fin de
semana organiza una barbacoa e invita a toda la familia.
Los preparativos van viento en popa hasta que, cosas de
la vida moderna, todos tienen una buena excusa para no
acudir a la reunión familiar.
A pesar de la seria advertencia de su médico, Frank decide hacer frente a
la situación. Hace las maletas y se lanza a recorrer
Estados Unidos con la intención de hacer una visita
sorpresa a cada uno de sus hijos y disfrutar de sus
éxitos y su felicidad.
Frank va a ver a su hijo David ‘el artista’ que vive en Nueva York, a su
hija ‘una alta ejecutiva de publicidad’ en Chicago, a su
hijo Robert, ‘el director de orquesta’ que vive en
Denver y por último a Rosie, la benjamina que es
‘bailarina en un espectáculo de Las Vegas’. Pero Frank
no tarda en darse cuenta de que sus hijos no son tan
felices ni tienen tanto éxito como su mujer le contaba.
Frank regresa a casa después de un viaje que termina con la revelación de
una tragedia familiar. Pero ahora sabe lo suficiente
para decirle a su esposa que a pesar de todo, “todos
están bien”.